Rinocerontes y Seres Humanos

Rinocerontes y Seres Humanos

Rinocerontes y Seres Humanos


El ser humano ha interactuado con un número inimaginable de criaturas. Desde las bacterias invisibles de tu cuerpo hasta las enormes ballenas azules del océano, las relaciones se han entablado en diversos contextos y bajo diferentes matices.

Los rinocerontes son especies mucho más antiguas que la especie Homo sapiens. Naturalmente, las primeras personas que los conocieron fueron aquellas presentes en su rango de distribución. Después de que desaparecieran de Europa y América, se convirtieron en una especie de leyenda para los pueblos hoy occidentales. Aún así algunos antiguos viajeros pudieron conocerlos gracias a sus viajes de navegación, y en los tiempos del Imperio Romano varios rinocerontes fueron exhibidos en Roma y Alejandría.

¿A qué especie pertenecían los rinocerontes llevados a Roma? No es posible asegurarlo, pero es probable que se tratara de rinocerontes indios (Rhinoceros unicornis), ya que las representaciones artísticas que se hicieron sobre ellos los muestran con un único cuerno. Después de su extinción en la mayor parte del subcontinente indio, no volvió a verse un ejemplar sino hasta 1515, cuando llegó uno (ya acostumbrado a la vida en cautiverio) a Portugal desde el Lejano Oriente. Se ha encontrado un mosaico con un rinoceronte en Villa Romana del Casale, así como recipientes con su forma que datan de la época de la Antigua China.

Los rinocerontes son solitarios y evitan la interacción con otros individuos y con el ser humano.

En China, donde alguna vez vivieron estos animales, pudieron haberse realizado cacerías; lo que sí es más probable es que ya se les haya mantenido en cautiverio, tal como se ha sugerido a partir de huesos encontrados en la tumba de la Emperatriz Viuda Bo. Los romanos también mantuvieron algunos en cautiverio y quizá organizaron luchas entre ellos y otros animales.

A diferencia de otros animales, los rinocerontes no han destacado como elementos de entretenimiento humano. Son eminentemente solitarios y evitan la interacción con otros individuos y con el ser humano. Tampoco han sido domesticados ni han producido híbridos que sean útiles para ayudar a las personas con tareas domésticas, como ha sucedido con los camélidos o con ciertos bovinos. Así pues, los rinocerontes han interactuado con los humanos de modo poco íntimo pero no breve.

La mayoría tolera la visión de una persona. Hay quien cree que son seres agresivos y que tienden a atacar con los cuernos, pero esto no es muy común. Casi todos los animales reaccionan agresivamente cuando se sienten amenazados, y lo mismo sucede con los rinocerontes. No obstante, es importante saber que no representan ninguna amenaza para los seres humanos por lo que no hay razón fundamentada para tenerles miedo.

Ciertas culturas los han incluido en su folclore. Una antigua leyenda proveniente de Asia dice que apagan fuegos en la naturaleza, y los nativos malayos creían que los rinocerontes de Sumatra se reunían bajo la luna en el mes de julio. En el presente, la cultura popular tiene varios rinocerontes famosos que han aparecido en películas, series de televisión y libros, lo que los ha convertido en algunos de los animales mejor reconocidos del mundo.

Los humanos son la razón más grande de su lamentable estado de conservación.

Por otra parte, estos enormes mamíferos han experimentado la presión humana en su hábitat. Sus cuernos son codiciados porque se cree que tienen poderes curativos y además, con ellos se elaboran algunos artículos como los mangos para las dagas jambiya. Los humanos son la razón más grande de un lamentable estado de conservación que se describe más grave en unas especies. Algunos rinocerontes han tenido que permanecer en cautiverio para evitar su extinción, como ha sucedido con el rinoceronte blanco del norte.

A pesar de lo anterior, existen muchas personas conscientes de su responsabilidad con la naturaleza y se esfuerzan en implementar programas y actividades que ayudan a mejorar las posibilidades de supervivencia de los rinocerontes.