Rinocerontes en la Cultura

Rinocerontes en la Cultura

Rinocerontes en la Cultura


En Asia y África, los rinocerontes han estado presentes desde hace millones de años, y esto ha permitido que los pueblos hayan conservado una cultura rica en historias y arte sobre ellos. Aún puede verse pinturas rupestres que conservan los débiles trazos de tentativos rinocerontes prehistóricos; una de las últimas pinturas se encontró en una cueva ubicada en el noroeste de Rumania y se presume que tiene 23-35 mil años de antigüedad.

Hoy en día no se encuentran poblaciones salvajes en China, pero anteriormente sí. Esto se ha evidenciado gracias a las múltiples representaciones artísticas que datan de tiempos antes de Cristo (a. C.), en los cuales ya existían ahí rinocerontes de Sumatra, rinocerontes de Java y otras especies que están actualmente extintas  ahí. Recipientes tallados en materiales como el bronce se han desenterrado en algunos sitios, y otros elaborados con los cuernos se usaron como protección contra el envenenamiento.

Los nativos de Malasia creían que los cuernos eran estructuras huecas a través de las cuales los rinocerontes podían respirar y beber agua.

En Birmania, mucha gente creía que los rinocerontes de Sumatra comieron fuego en el pasado y que se reunían bajo la luna llena en el mes de julio. Por su parte, los nativos de Malasia creían que los cuernos eran estructuras huecas a través de las cuales los rinocerontes podían respirar y beber agua. En el mismo país, así como en Sumatra, se pensaba que los enormes mamíferos enterraban sus cuernos cada año. En Birmania, India y Malasia circulan leyendas que dicen que pueden apagar el fuego mediante pisotones; en cuanto se presentara un incendio, el animal acudiría con presteza a apagarlo.

Los antiguos africanos consideraban que las cualidades del liderazgo eran afines a las de los rinocerontes: el negro era visto como solitario y agresivo, y el blanco más sociable. En ciertas partes de ciudades de la población Tswana y del bantustán Venda, se erigieron monolitos que podrían representar a los cuernos de rinocerontes, lo que, condensado arquitectónicamente, aludía al poder, el peligro y la protección que estaban relacionados con la capacidad de liderazgo.

En la época del Imperio Romano, muchos rinocerontes fueron llevados desde Asia y exhibidos en la ciudad de Roma, así como presumiblemente en Alejandría. Europa no volvió a mostrar rinocerontes sino hasta 1515, cuando un sultán de la India obsequió un ejemplar de rinoceronte indio (Rhinoceros unicornis) al rey Manuel de Portugal. El animal ya estaba habituado a la vida en cautiverio y despertó la curiosidad de los europeos de entonces, que lo consideraron un animal “exótico”. Giovanni Giacomo Penni hizo un grabado en madera a partir de lo que vio, y ahora su trabajo es considerado la representación más antigua de un rinoceronte desde el Imperio Romano.

Pero la obra más famosa realizada a partir de dicho rinoceronte indio estuvo a cargo del artista Alberto Durero, quien era considerado uno de los mejores de la época. A partir del boceto de un personaje desconocido, Durero realizó una xilografía que, aunque no mostraba las características exactas del animal, se convirtió en una de las más famosas e influyentes obras del arte.

Se cree que los cuernos tienen el poder de curar muchas dolencias.

En el siglo XVIII, se hizo famosa una hembra de rinoceronte indio a la que se llamó Clara, tras haber recorrido varias ciudades europeas y convertirse en el quinto rinocerótido en pisar el suelo de Europa en tiempos modernos. Fue tal su reconocimiento, que fue representada en pinturas de artistas de la talla de Jean-Baptiste Oudry y Pietro Longhi.

Actualmente, el rinoceronte indio es símbolo del estado Assam de la India y la compañía Assam Oil Company Ltd usa su imagen como parte de su logotipo. Entre los practicantes y seguidores de la medicina tradicional asiática se cree que los cuernos tienen el poder de curar muchas dolencias, y además, con ellos se elabora el mango de unas dagas típicas de Yemen y otras regiones, conocidas como jambiyas.

Rinocerontes en la cultura popular contemporánea

Los rinocerontes ya no son más especies poco conocidas o sumamente enigmáticas. Las personas los reconocen fácilmente por sus cuernos, y se han vuelto populares a raíz de su incursión en los medios masivos de comunicación.

En el libro Los viajes de Babar, de Jean de Brunhoff, el célebre elefante se enfrenta con unos rinocerontes. En Just So Stories for Little Children, una colección de historias de Rudyard Kipling, presenta una titulada Así fue como al rinoceronte se le formó su piel. En la televisión figuran Rino (o Palique), un rinoceronte albino pigmeo que aparece en la serie Campamento Lazlo (Camp Lazlo); y Lulu en Ni Hao Kai Lan, la mejor amiga de Kai Lan. En la película animada Kung Fu Panda aparece un rinoceronte de Java llamado Vachir, y en la franquicia Las tortugas ninja (Teenage mutant ninja turtles) figura Rocoso (Rocksteady), un rinoceronte negro mutante.

Varias compañías más se han inspirado en los rinocerontes para representar sus marcas. Rhinoceros es un software que usa la cabeza de un rinoceronte como logotipo. También una bebida energética lleva su nombre (Rhino’s) e imagen.